Una de esas historias que nos enseña que el dinero no da la felicidad. Esta es la triste vida de Christina Onassis, nacida en Nueva York, se casó en cuatro ocasiones y fue tan desdichada, que a pesar de ser una de las mujeres más ricas del mundo, era muy pobre.

Incluso, se le llegó a dedicar una canción que entre sus estrofas decía: “Era tan pobre, que no tenía más que dinero”.

Nacida en una de las familias más mediáticas del siglo pasado, fue hija del gran armador griego, Aristóteles Onassis, poseedor de una de las mayores fortunas y con una vida social bastante agitada. Su madre, Athina Livanos, pertenecía a una millonaria familia, pero tuvo una trágica vida, y un único hermano llamado Alexander, dos años mayor que ella.

Christina nació en una época en que el matrimonio de sus padres atravesaba un conflicto por las innumerables infidelidades de Aristóteles, por lo que su madre pidió el divorcio cuando la famosa soprano, Maria Callas apareció en la vida de Aristóteles. Con nueve años, Christina quedó afectada en gran medida, tanto ella como su hermano, y nunca aceptaron esta relación con la famosa soprano, lo mismo ocurrió cuando su padre se casó con la viuda del asesinado presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, llegando a convertirse en su madrastra.

Christina Onassis, la historia de una pobre niña rica
Foto: Wikipedia Commons / Aristóteles Onassis

Con una educación exquisita, fruto de las mejores escuelas de Europa, desde pequeña siempre se sintió muy infeliz, y con un complejo hereditario del físico de sus padres, que poseían ojos grandes y grandes ojeras que los caracterizaba, con una tendencia a engordar, llegó a pesar en algún momento 120 kilos, una de las razones por las que vivió en constante dieta, ella siempre fue el centro de atención de los tabloides amarillos que se enfocaban en su peso.

Una de sus confidentes y amiga, Marina Dodero, una socialité argentina, en su libro menciona que Christina llegaba a tomar 24 botellas al día de Coca-Cola. Con una obsesión hacia los hombres, ella sabía que al no tener ningún atractivo, los hombres la buscarían por su dinero. Tuvo 4 matrimonios, mismos que no fueron duraderos, el primero a los 20 años en las Vegas, con Joseph Bolker, promotor inmobiliario, 27 años mayor que ella, divorciado y padre de 4 hijos. Se cuenta que Aristóteles no aceptaba dicho enlace y la amenazó con desheredarla si no se divorciaba, fue así que 9 meses después terminó ese matrimonio.

Pero Christina antes de esta unión, y a la edad de 16 años quedó embarazada de un chico que conoció en St. Moritz, y que por decisión de su madre le fue practicado un aborto en Londres. A dos años de su divorcio, Christina sufrió una de sus mayores tragedias, que la marcaría para el resto de su vida, su hermano Alexander, con tan solo 24 años, en 1973, moría a consecuencia de una hemorragia cerebral, luego de sufrir un accidente en su avioneta.

Este accidente devastó a la famosa familia Onassis, y sería una de las causas de la muerte de su madre, 9 meses después, víctima de una sobredosis de barbitúricos en París. Por su parte, Aristóteles, quien sucumbió ante la depresión, murió dos años después por neumonía.

En cuestión de dos años, Christina perdió a toda su familia, quedando como única heredera de un imperio valorado en 2.500 millones de dólares, y de la que tuvo que hacerse cargo, convirtiéndose en la mujer más rica del mundo. Se le llegó a diagnosticar depresión clínica, y enganchada a los barbitúricos y somníferos, junto con las pastillas para adelgazar.

Su segundo matrimonio lo hizo con un rico heredero griego, con problemas económicos llamado Alexander Andreadis, quien con auspicio de la tía de Christina, logró casarse con ella, éste pretendía salir de la bancarrota con el dinero de Christina, y este matrimonio solo duro 14 meses. Su tercer matrimonio se llevó a cabo en el año 1978 con un agente naviero de Rusia y agente de la KGB, llamado Sergei Kauzov, boda que se realizó en plena Guerra Fría. Ella quería llevar una vida austera viviendo con la madre de su esposo, pero a pesar de que le enviaban cajas de Coca-Cola, no pudo adaptarse al modo comunista que llevaba con él y se divorció al año siguiente.

Christina Onassis, la historia de una pobre niña rica
Foto: Wikipedia Commons

Su única hija, Athina Roussel, llegó con su cuarto matrimonio, en 1984, con un empresario francés llamado Thierry Roussel, quien fuera su último marido y por el que cambió toda su dentadura. Se casó sin separación de bienes, y él acabaría con la poca autoestima que ella tenía. Fueron padres por medio de inseminación artificial, y la pequeña heredó los ojos grandes y la mirada triste de los Onassis.

La alegría de tener a su hija le duró poco, ya que su esposo le era infiel con una modelo sueca; por lo que se divorcian en 1987. Christina un año después del divorcio muere de un ataque al corazón en Argentina, quedando su hija al cuidado de su padre hasta cumplir la mayoría de edad, cuando comienza a vender todas propiedades de la herencia de los Onassis.